viernes, 30 de noviembre de 2012

El hombre aproximativo (fragmento) de Tristan Tzara

con el corazón como una maleta y la cabeza como un vals
yo pienso en el calor que teje la palabra 
en torno a su hueso [está] el sueño que llamamos nosotros

lunes, 26 de noviembre de 2012

Una vida ordinaria (fragmento) de Georges Perros

Y la vida
vuelve a comenzar mañana
hasta que la muerte de esta mano
que sujeta esta pluma mano febril
que un pobre puño retiene
ella se iría
mano que hace me burle de mí
para no tener mas que dedos inútiles
incapaces de los trabajos sagrados
salvo para recolectar una flor
y aún mano de la suerte
no se sabe cómo vino aquí
para terminar un cuerpo sin presencia
que sólo alumbra el dolor
...
Yo tengo suficiente fuerza en mí
para levantarme cada mañana
Lo difícil es acostumbrarse
de nuevo después de esta meta
con luminosidad lunar
donde el sueño teje una red
que se rasga en la calle
Paso a paso componemos la red
de nuestra vida imaginaria
...
Yo avanzo en edad, pero realmente
retrocedo en cualquier otra cosa
y si la infancia tomó tiempo
para encontrar su lugar en mí yo pienso
entonces que está hecho y yo
devine susceptible hasta el punto
que se puede hacerme llorar
sólo con tomarme la mano






miércoles, 10 de octubre de 2012

Veni, Vidi, Vixi - Victor Hugo

Ya viví lo suficiente, ya que en mis dolores
Camino sin encontrar los brazos que me socorran,
Puesto que apenas me río de los niños que me rodean,
Puesto que ya no me alegran más las flores;

Puesto que en primavera, cuando Dios hace de la naturaleza una fiesta,
Yo asisto, espíritu sin dicha, a ese amor espléndido;
Puesto que yo estoy en el momento cuando el hombre huye del día,
¡Y, ay, siente la tristeza secreta de todo!

Puesto que la serena esperanza en mi alma está derrotada;
Puesto que en esta temporada de perfumes y rosas,
Yo pretengo, oh hija mía, ir a la sombra donde descansas,
Puesto que mi corazón está muerto, yo viví lo suficiente.

Yo no rechacé mi labor en la tierra,
¿Mi surco? Hélo allí. ¿Mi haz? Hélo ahí.
Siempre más tierno, yo viví sonriente
De pie pero inclinado hacia el lado del misterio.

Yo hice lo que pude; he servido, he envejecido,
Y frecuentemente vi con buenos ojos que se riera de mi pena.
Me sorprendí al ser objeto de odio,
habiendo tanto sufrido y tanto trabajado.

En esta cárcel terrestre donde ninguna ala se extiende,
Sin quejarme, sangrando y cayéndome sobre mis manos,
Taciturno, exhausto, humillado por galeotes humanos,
Yo cargué con mi eslabón de la cadena eterna.

Ahora mi mirada no se abre sino a medias;
Ya no vuelvo incluso cuando me llaman;
Estoy lleno de estupor y aburrimiento como el hombre
Que se levanta al alba y no ha dormido.

Ya ni siquiera me digno, dentro de mi sombría pereza,
A responder al envidioso cuya boca me perjudica.
¡Oh Señor! ábreme las puertas de la noche,
¡Para que así me vaya y desaparezca!

                                      -Abril 1848